El mosquito ya no es el mismo. Tampoco los virus. Para el médico inmunólogo Alfredo Miroli, el cambio climático está generando transformaciones profundas y permanentes tanto en los insectos transmisores como en enfermedades como el chikungunya, el dengue o el zika. 

“Lo más visible es que el mosquito ahora está dentro de las casas, que aparece incluso en invierno o que pica a cualquier hora. Pero el problema es más profundo: no son solamente cambios de comportamiento. Estamos viendo cambios genéticos y epigenéticos”. explicó durante una entrevista para la producción especial que realiza LA GACETA sobre enfermedades y cambio climático. 

Según Miroli, esos cambios ya quedaron asentados en las nuevas generaciones de mosquitos y virus. “Aunque las condiciones climáticas cambiasen, esas mutaciones permanecen. Son nuevas variantes”. afirmó. 

Más resistentes y adaptados

El especialista detalló que los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus desarrollaron mecanismos biológicos que les permiten sobrevivir en condiciones que antes resultaban letales. 

Uno de esos mecanismos es la producción de “proteínas de shock térmico”, que aumentan la tolerancia a las altas temperaturas.

“Hoy tenemos mosquitos que soportan temperaturas extraordinariamente altas comparadas con las de hace cinco años”. señaló. 

Además, explicó que también se modificaron genes vinculados a los ritmos biológicos y la actividad diaria de los insectos.

“Antes el mosquito tenía horarios más definidos. Ahora puede estar activo a cualquier hora, con cualquier temperatura y cualquier nivel de luminosidad. Los genes que regulan esos ritmos cambiaron”. sostuvo. 

Miroli explicó que el mosquito dejó además sus hábitos selváticos para adaptarse completamente al ámbito domiciliario.

“Hoy es más probable infectarse dentro de la casa que afuera. El mosquito que transmite el virus muchas veces se crió dentro de nuestro propio hogar”. dijo. 

Otro de los fenómenos que describió es la capacidad de los huevos de mosquito para resistir largos períodos de sequía.

“El huevo puede entrar en una especie de pausa, una diapausa, y esperar años hasta que vuelvan las condiciones de humedad adecuadas”. explicó. 

Eso permite que los mosquitos sobrevivan incluso frente a cambios bruscos entre inundaciones y sequías. “Ya no depende de si es verano o invierno. Han desarrollado mutaciones que les permiten seguir evolucionando y eclosionar cuando las condiciones vuelven a ser favorables”. indicó. 

Virus que mutan más rápido

Pero el problema no se limita a los mosquitos. Miroli advirtió que los virus también están cambiando.

“Cada vez que un virus se replica tiene posibilidades de cometer errores genéticos. Y algunos de esos errores generan variantes más aptas para sobrevivir y multiplicarse”. explicó. 

Según detalló, el aumento de las temperaturas, las lluvias intensas y las variaciones climáticas extremas generan “cuellos de botella” ambientales que favorecen la aparición y consolidación de mutaciones.

En el caso del chikungunya, señaló que algunas variantes lograron adaptarse especialmente bien al mosquito Aedes albopictus, considerado uno de los más resistentes a las variaciones climáticas.

“Estamos viendo variantes del virus que se multiplican más rápido dentro del mosquito y que redujeron enormemente el tiempo necesario para ser transmitidas”. explicó. 

Antes, dijo, el período necesario para que el virus llegara a las glándulas salivales del mosquito podía demorar entre 12 y 15 días. Ahora puede ocurrir en apenas cinco.

“La tasa de multiplicación aumentó alrededor de un 300%”. afirmó. 

El riesgo del zika

Miroli también se refirió al virus zika (transmitido también por el Aedes aegypti) y alertó sobre variantes que lograron desarrollar mayor capacidad para atravesar la placenta y afectar el desarrollo neurológico fetal.

“El zika tiene afinidad por células madre neuronales. Puede producir microcefalia en bebés y también cuadros neurológicos graves como el síndrome de Guillain-Barré”. explicó. 

Según indicó, algunas variantes asiáticas del virus demostraron mayor capacidad para escapar de las defensas inmunológicas.

Wolbachia: una estrategia biológica que entusiasma a los científicos

Frente a este escenario, el inmunólogo destacó el desarrollo de nuevas herramientas científicas para combatir las enfermedades transmitidas por mosquitos.

Una de ellas es el uso de la bacteria Wolbachia, que vive dentro de las células del mosquito e impide que el virus pueda multiplicarse correctamente.

“La bacteria consume los nutrientes que el virus necesita para desarrollarse”. resumió. 

El problema, explicó, es que las altas temperaturas matan a la Wolbachia natural. Por eso comenzaron a desarrollarse variantes termorresistentes en laboratorio.

“Ahora se están liberando mosquitos con Wolbachia resistente al calor para que transmitan esa bacteria a toda su descendencia”. explicó. 

La estrategia ya se aplica en países como Brasil.

“Soy absolutamente optimista”

Pese al panorama preocupante, Miroli aseguró que mantiene una mirada optimista sobre el futuro.

“No creo que podamos frenar rápidamente el cambio climático porque hay enormes intereses económicos detrás. Pero sí creo profundamente en la ciencia”. sostuvo. 

Destacó el avance de las vacunas, de las técnicas de edición genética y de las estrategias biológicas para modificar mosquitos y bloquear la transmisión viral.

En ese sentido se mostró crítico de las fumigaciones: “los insecticidas generan resistencia rápidamente. En cambio, estas herramientas biológicas avanzan a una velocidad exponencial”. afirmó. 

Y concluyó: “No se trata de generar pánico. Hay que estar atentos, cuidarse y seguir de cerca los avances científicos que pueden ayudarnos a resolver este problema”.